La Argentina es el país más visitado de Sudamérica. Así lo aseguró el director del Instituto Nacional de Promoción Turística (Inprotur), Leonardo Boto, quien sostuvo que en 2011 el país recibió a casi 6 millones de turistas.
En declaraciones formuladas a Radio Provincia , el funcionario precisó que esta situación es consecuencia de varios factores, entre los que enumeró “los atractivos turísticos; la coyuntura económica favorable desde 2003; y el crecimiento de la región, ya que gran parte de ese enorme crecimiento de turistas provienen de la región”.
El funcionario sostuvo que también influye “la gestión muy seria desde la Nación, donde hubo un proceso de institucionalización muy fuerte con la nueva Ley de Turismo, la creación del Instituto Nacional de Promoción Turística autárquico que viene sosteniendo la presencia argentina en el mundo y a la vanguardia en América Latina”, según consignó Télam.
“De los 5.760.000 visitantes, prácticamente hay un millón y medio brasileños” y analizó que “marcas como Evita, el tango, la carne, el Malbec, el Che y Maradona, son valores intangibles muy potentes”.
“El país cuenta con una puerta de entrada como Buenos Aires y un interior que tiene glaciares y cataratas, una gastronomía que va mucho más allá del asado tradicional, con el cordero patagónico, los pescados de río del litoral, los sabores del noroeste y Cuyo”, afirmó
Fuente: lanacion.com.ar del lunes 20 de agosto de 2012
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The service of tourist buses of Buenos Aires has worked since April 23rd, 2009. The buses, with a capacity for 50 people, have a guide specializing in city’s tourism.
Buses go around the city from 8.40am to 7pm. They depart every 20 minutes from the corner of Florida and Av. Roque Sáenz Peña. The complete tour takes people 3 hours and 15 minutes but passengers can get off and on the bus in any of the stops. Tickets shall be bought on the bus or at the Centre of Tourist Information belonging to the City`s government, on Florida 100 (Florida and Diagonal Norte).
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A poco de fundada por segunda vez y definitivamente, en 1580, la incipiente ciudad de Buenos Aires comenzó a extenderse hacia el sur: la posición elevada de la zona le hizo merecer el nombre de Alto de San Pedro, (aunque también se la conoció como barrio del puerto). Fue en esos años en que apareció el culto a San Pedro González Telmo, designado patrono del viejo convento de Santo Domingo en lo que hoy es la vecina Montserrat.
Muchos años más tarde, en 1871, la epidemia de fiebre amarilla cambió violentamente la suerte del barrio, ya que las familias pudientes que vivían en la zona huyeron hacia el norte, en busca de aires más sanos. El barrio decayó en importancia pero ganó en color: muchas de esos caserones abandonados se transformaron en conventillos, es decir, viviendas de alquiler donde era posible encontrar familias enteras habitando cada uno de los cuartos de las viejas mansiones.
Entre las calles Defensa y Brasil y las avenidas Paseo Colón y Martín García, se extiende el Parque Lezama, originalmente conocido como quinta de los ingleses, ya que su primer propietario fue un ciudadano de ese origen. Dicen que en las cercanías de esa barranca natural (conocida como Barranca de Marcó) se fundó la ciudad original, aunque otros ubican el hecho en La Boca. Lo que sí parece cierto es que allí, a fines del siglo XVIII, funcionó un depósito de negros esclavos de la Real Compañía de Filipinas.
En 1857, el predio fue comprado por Don Gregorio Lezama, que lo rodeó de una verja de hierro y plantó en él árboles y especies exóticas. Su viuda la vendió en 1894 a la Municipalidad con dos condiciones: que fuera destinada a parque y que llevara el nombre de su esposo. Sus deseos se cumplieron y en el lugar, desde entonces, los fines de semana se dan cita los modestos puestos de una feria artesanal, chicos vecinos que juegan a la pelota y artistas callejeros.
En lo que fue residencia del matrimonio Lezama funciona elMuseo Histórico Nacional (Defensa 1600), que ofrece testimonios de la historia del país desde el Virreinato hasta la Guerra de las Malvinas, en un recorrido prolijo y bien mantenido por salones que están dedicados, cada uno de ellos, a distintos momentos históricos. Piezas de las culturas indígenas del Noroeste, la más antigua bandera del Ejército de Belgrano, objetos personales de Juan Manuel de Rosas, el original de la primera parte del Martín Fierro y gran cantidad de pertenencias del General San Martín están incluídos en la interesante colección.
Enfrente del Parque, en Brasil 315, la Iglesia Ortodoxa Rusalevanta sus cinco cúpulas de color turquesa, llamativas como todo el edificio. Inaugurado en 1904, fue una obra del arquitecto Alejandro Christophersen, según planos diseñados en Moscú. Cuando hay misas vale la pena entrar: el coro es imponente como también los vitrales y el mosaico que representa a la Santísima Trinidad, venido directamente desdeSan Petersburgo.
En la esquina con Defensa (calle que los fines de semana es peatonal entre la Av. Garay y Carlos Calvo), las mesas del Bar Británico son, desde hace 40 años, testigos de los cambios del Parque y sus alrededores.
El Pasaje de la Defensa, en el 1179, resulta un buen ejemplo de un conventillo de 1876, en lo que fuera la casa familiar de la familia Ezeiza: hoy convertida en una galería comercial con anticuarios, es posible recorrer sus dos pisos y los tres inmensos patios.
A pasos de la esquina de Defensa y Humberto 1º, la Iglesia de San Pedro Telmo, también tiene cúpulas para exhibir, esta vez de azulejos Pas de Calais (blancos y azules, característicos de la arquitectura rioplatense del XIX).
En 1734, los jesuitas decidieron construir en la zona una iglesia dedicada a Nuestra Señora de Belén y junto a ella una Casa de Ejercicios Espirituales para hombres. Con la expulsión de la orden, las obras, inconclusas, fueron acabadas años más tarde por los padres Betlehemitas que se harían cargo del templo y de la casa, que se transformó en cárcel. En 1806, se creó la Parroquia de San Pedro González Telmo y se designó a Nuestra Señora de Belén como su sede hasta que se construyera la definitiva, lo que nunca se concretó. La parroquia Nuestra Señora de Belén, conocida como Iglesia de San Pedro Telmo, fue concluida en 1876. En las visitas guiadas se recorre el claustro jesuítico, la sacristía donde están colgados los cuadros de las Doce Sibilas recientemente restaurados y la parroquia, con su imponente órgano, aunque lo más interesante es enterarse de la historia del lugar.
A pocos pasos de allí estaba la Plaza del Alto, bautizada en 1822 como del Comercio y en la cual se instalaría un mercado (del mismo nombre), en 1861. Dieciséis años más tarde, volvería a ser plaza y en 1900, cambiaría el nombre por el que lleva actualmente: Coronel Dorrego. Todos los domingos, de 11 a 18 es la sede de la Feria de Antigüedades (ver Ferias de Buenos Aires).
A su alrededor, se abren infinidad de tiendas de anticuarios y galerías de arte para recorrer con tiempo y ganas, de las que se destacan Fred & Ginger (Defensa 1170), por sus afiches de cine y publicidad de otros tiempos y Old Dream (en el 812), dedicada exclusivamente a juguetes que usaron niños de antaño.
Un Mercado Municipal (Defensa 961) de 1897, donde los puestos de carne, frutas y verduras alternan con otros que venden objetos antiguos, fotos viejas y ropa usada; el decadente −y algo deprimente− cine del barrio, el Cecil (Defensa 845), transformado en galería y un antiguo edificio tipo conventillo de 1860 convertido en la Galería del Viejo Hotel, en Balcarce 1053, sede de locales de antigüedades, artesanías y ateliers, son típicos hallazgos de San Telmo.
A unos pocos metros del cruce de Defensa y la Av. Independencia se abre el Pasaje San Lorenzo, una cuadra de antiguas fachadas coloniales en la que al final, en el número 380, se encuentra la Casa Mínima, una construcción de sólo 2,50 m de frente por 13 de fondo que, según dicen, fue alguna vez residencia de esclavos libertos. No está abierta al público.
A la entrada del pasaje, el Zanjón de Granados (Defensa 755) es una interesante alternativa para conocer los vestigios de la antigua Buenos Aires. Se trata de un edificio del siglo XIX cuyos subsuelos muestran cimientos, muros, pisos, aljibes y pozos ciegos construidos −y destruidos− entre 1730 y 1865. En la visita, muy bien organizada por cierto, se cuenta la historia de la ciudad desde su primera fundación en 1536.
La avenida Independencia marca el límite entre San Telmo y Montserrat: la historia de este barrio es la de la ciudad misma, baste decir que tuvo su propia Plaza de Toros y que fue llamado del Tambor, por la cantidad de negros que vivían en sus calles.
Yendo en dirección a Plaza de Mayo, se puede visitar Wussmann, una galería de arte y casa de encuadernaciones, en Venezuela 574. Se trata de un predio de 1875, construido en uno de los solares que Juan de Garay repartió entre los 64 vecinos fundadores de Buenos Aires. En el edificio restaurado, donde se pueden ver los restos de las reformas que sufrió a lo largo de su vida, funciona también un anticuario, un local de objetos de cuero y la trastienda de la galería, dedicada al arte contemporáneo. El mismo criterio conservacionista del edificio se mantiene en la oferta del taller de grabado y de artes gráficas de la imprenta, cuya labor artesanal es una rareza hoy en día.
En Defensa 422, la Basílica de Nuestra Señora del Rosario y Convento de Santo Domingo fue construido por la Orden de los Dominicos Predicadores en la segunda mitad del siglo XVIII. En lasegunda Invasión Inglesa, fue capturada por los ocupantes: en una de las torres aún se ven las balas de cañón del combate que logró desalojarlos y en el mismo museo se lucen las banderas del regimiento británico derrotado. Tras la secularización de la orden, funcionó en una de las celdas la primera sede del Museo de Historia Nacional y un observatorio astronómico. En el atrio, un mausoleo conserva los restos del General Manuel Belgrano, creador de la bandera nacional.
El rico pasado de Montserrat se revela a través de reliquias como la Farmacia La Estrella, en Defensa y Alsina, que data de 1834 y es la más antigua de la ciudad. El edificio actual fue construido en 1881, tiene pisos de mayólicas venecianas y la ornamentación incluye cristales de Murano y mármoles de Carrara. En el cielorraso se destaca un mural que muestra una escena alegórica de la salud y la farmacia venciendo a la enfermedad.
En Defensa 219, en una casa de 1890, el Museo de la Ciudad ofrece una encantadora muestra permanente de juguetes viejos: hay muñecas, libros, autitos, bicicletas, cocinitas, vajilla, figuritas y hasta sogas de saltar muy antiguas pero muy bien conservadas. También existen dos salas que reproducen habitaciones de la época con muebles originales del 1900: vale la pena hacerle una visita.
La Manzana de las Luces, en Perú 272, es un edificio jesuítico de la época colonial, cuyo nombre alude las enseñanzas iluministas que se impartían allí: esas construcciones, obra del Virrey Vértiz fueron usadas para la primera biblioteca pública, el archivo general y la Academia de Medicina y el Departamento de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires. Ya en tiempos independientes, albergaron a la Sala de Representantes –donde sesionaba el Congreso Nacional en el 1800− y el Colegio Nacional de Buenos Aires creado en 1863. Los guías a cargo de las visitas hacen muy ameno el recorrido y aportan datos interesantes de la historia de la ciudad. El lugar tiene un museo de sitio, desde donde se ven los túneles subterráneos que en el 1800 lo comunicaban con otros edificios cercanos.
Por la entrada de Julio A. Roca al 600, se accede al Mercado de Las Luces, donde se venden artesanías y antigüedades, pero cuyo atractivo principal es el mismísimo edificio.
Muy cerca, la bella Iglesia de San Ignacio (Bolívar 225) y casi enfrente, la tradicional Librería de Ávila(en Bolívar y Alsina), la primera de la ciudad (se fundó en 1785) y por la que pasaron grandes personalidades de la intelectualidad argentina. Hoy es un reservorio de libros antiguos, reliquias y ejemplares agotados de temas diversos. En el subsuelo está el Almacén y Bar Literario donde uno puede sentarse a leer sobre sillas y sofás de época y rodeado de libros de páginas amarillentas, objetos únicos y antigüedades.
Un poco más allá, en Independencia 1190, funciona desde 1795 la Santa Casa de Ejercicios Espirituales, única que conserva en la ciudad su arquitectura original de la colonia. Mantiene la función para la que fue creada, ero una vez al mes abre sus puertas al público y se pueden recorrer tres de los nueve patios, la capilla menor, oratorios y las celdas que usaban para los ejercicios espirituales, en una visita que puede resultar un tanto prolongada.
Museo Histórico Nacional
Defensa 1600. 4307-1182/4457/3157. De martes a viernes de 11 a 17 y los domingos de 11 a 18. Visitas guiadas: domingos a las 15. $2.
Iglesia Ortodoxa Rusa
Brasil 315. Abre cuando hay misas: sábados a las 18 y domingos a las 10.
Iglesia San Pedro Telmo
Humberto 1º 340. La Iglesia está abierta todo el día, todos los días. El museo, abre los sábados de 10 a 13 y los domingos de 16 a 18. Los domingos a las 16 hay visitas guiadas, por $2.
Mercado Municipal
Defensa 961. Abre todos los días, menos los lunes, de 10 a 19:30.
Museo de la Ciudad
Defensa 219. 4343-2123. De lunes a viernes de 11 a 19. Los domingos de 15 a 19. Miércoles gratis.
El Zanjón de Granados
Defensa 755. 4361-3002. De lunes a viernes de 11 a 17 y domingos de 12 a 17:30. Visitas guiadas: de lunes a viernes a cada hora, entre las 11 y las 17, duran una hora. Los domingos, cada media hora, también tienen media hora de duración y empiezan a las 12. Guías bilingües.
Galería Wussman
Venezuela 574. 4343- 4707. De lunes a viernes de 10 a 20 y los sábados de 10 a 14.
Farmacia La Estrella
Defensa 201. 4343-4040/ 4331-7220. De lunes a viernes de 9:30 a 19:30.
Manzana de las Luces
Perú 272. 4342-9930/6973. Todos los días de 15 a 20. Visitas Guiadas: lunes a viernes a las 15. Sábado y domingo de 15 a 20, cada hora y media.
La Librería de Ávila
Alsina 500. 4331-8989. De lunes a viernes de 8:30 a 20 y los sábados de 10 a 17.
Santa Casa de Ejercicios Espirituales
Independencia 1190. 4305-4285. Un domingo por mes, se realiza una visita guiada de dos horas. Niños hasta 12 años, gratis. La visita es sólo en español.
Fotos de Kiki Boccarelli
Publicado en Ed. Especial Lo Mejor de Buenos Aires. Diciembre 2005.
Blog de viajes: http://www.lugaresdeviaje.com/nota/san-telmo-y-montserrat
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La Feria por dentro: una ceremonia que se repite todos los domingos. Los turistas, según los puesteros y la tradicional “Semana de Buenos Aires“, que, en noviembre, estará acompañada por números y disfraces.
Temprano a la mañana, cada domingo desde 1970, una curiosa ceremonia se repite en el escenario de la Plaza Dorrego: baúles, cajas, hierros, tablas, canastos, se superponen en un repiqueteo que asombra a los noctámbulos que alargan la noche con un café de última hora, y a los madrugadores que comienzan el día. A esa hora, la Feria de Cosas Viejas y Antigüedades de San Pedro Telmo comienza a tomar forma, se construye sobre el adoquinado de la plaza y repite un ritual que se ha convertido en el corazón de un barrio que los domingos late de una manera especial.
Sin embargo, formar parte de la ceremonia no es sencillo. Tener uno de los 270 puestos de la Feria de San Telmo es difícil, casi exclusivo y sólo es una posibilidad que se les da a quienes cumplen con una serie de requisitos: se entra por riguroso sorteo a medida que van quedando los puesto libres y se debe disponer de mercadería anterior a los años 70′, no se puede dejar el puesto, el titular tiene que estar siempre y sólo puede tener a un ayudante durante dos horas, son algunos de los compromisos que asumen los puesteros y que, afirman, se respetan a rajatabla. Además, cada tres meses se realiza un sorteo para cambio del lugar que ocupa cada puesto en la plaza. La organización está a cargo del Museo de la Ciudad, creador y continuador de la Feria.
La Feria recibe cerca de 10 mil visitantes por domingo, entre los cuales, un alto porcentaje está compuesto por turistas de todo el mundo. Con el correr de los años, los puesteros han logrado desarrollar una verdadera clasificación de turistas, según el perfil de sus compras: así, en vez de fijarse quiénes compran, los feriantes pueden establecer de dónde es un turista, sólo con ver qué compra. Los franceses, elegantes por naturaleza, prefieren la bijou o los vidrios; los brasileños, – alegres y llamativos – se inclinan por los metales y objetos de colores; los italianos, las joyas antiguas y, los españoles, fieles a su pasado, eligen los mantones, los abanicos y las pinturas, traídas al país por sus propios abuelos.
Otra clasificación, más tajante, divide a los visitantes entre “compradores” y “curiosos”. Los primeros, suelen saber qué buscan: visitan la Feria por la mañana o por la tarde después de comparar precios y evaluar la compra. En el medio, los curiosos pasean durante la mañana y la tarde, aunque, al mediodía, paran para almorzar y se trasladan a algunos de los tantos restaurantes de los alrededores. A partir de las 16, llegan los porteños y, según se dice, preguntan mucho, pero compran poco.
Fuente: www.feriadesantelmo.com
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En la ciudad de Buenos Aires, Argentina se conoce como la casa mínima a una vivienda ubicada en el número 380 del Pasaje San Lorenzo, barrio de San Telmo. Con sólo 2,5 metros de ancho y 13 metros de profundidad, tiene la particularidad de ser la más angosta de la ciudad.
Tiene una fachada exterior lisa, con una pequeña entrada y una puerta pintada de verde atravesada por una cerradura de hierro. En la planta superior asoma un balconcito con barrotes verticales de hierro, desde donde se esconde una ventana de dos hojas simétricas y dos cortinas iguales pliegue a pliegue. Por sobre la cornisa aparecen algunas plantas que dejan ver a los cimientos a través de los viejos y descascarados materiales.
En el barrio de San Telmo es frecuente escuchar leyendas e historias sobre las casas y calles, siendo la casa mínima parte de una de ellas: En el Buenos Aires de la primera mitad del siglo XIX la cantidad de esclavos negros era realmente importante (sobre 800.000 habitantes en 1850, 110.000 eran mulatos y 20.000 negros); al declarar la libertad de vientres y abolir la esclavitud, todos estos esclavos debieron buscar un lugar donde vivir, por lo que resultaba frecuente que sus antiguos amos les proporcionaran pequeños terrenos para que levantaran sus casas. La leyenda del barrio dice que un esclavo de Urquiza, al ser liberado recibió esta pequeña casa en 1813.
Diego M. Zigotto lo plantea de la siguiente manera: “La historia, recogida por más de una guía turística y páginas de internet dice que fue construida en 1813, cuando la Asamblea Constituyente dictó la libertad de vientres. Sin embargo, la esclavitud no se abolió hasta 1853, y por lo tanto la casa no puede haber pertenecido a ningún «esclavo liberto» de 1813.”
El arquitecto José María Peña, director del Museo de la Ciudad, condujo una investigación en la que encontró en un catastro de 1860 (donde se señalan las dimensiones de los lotes) que el terreno perteneciente a la casa mínima era una propiedad que tenía 16 metros de frente con 17 de fondo. Es por esto que Peña tiende a pensar que en sucesivas divisiones del terreno quedó un lote de menos de 2 metros y medio de ancho, en el que hoy sobrevive la casa mínima.
En los años 60′ (del siglo XX) la propiedad fue comprada por un anticuario, quien aparentemente fue el propagador de la leyenda del esclavo liberto. Sea como fuere, la casa mínima es un buen disparador para recordar la historia esclavista de Buenos Aires, que está un poco relegada en la memoria de sus ciudadanos.
Fuente: Wikipedia
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San Telmo es uno de los barrios más antiguos de Buenos Aires. Es el lugar fundacional del centro de la Ciudad y cuenta con características únicas e irreproducibles en otro barrio. Cuando cada invierno la luz del sol desaparece y nos adentramos por sus calles a caminar, sus callecitas empedradas y faroles de luces amarillentas hacen de San Telmo un barrio especial y místico. Barrio de candome y cuchilleros, San Telmo supo ser el epicentro de la Buenos Aires colonial.
San Telmo (San Pedro González Telmo) es uno de los barrios más antiguos de la Ciudad de Buenos Aires. En sus orígenes, fue habitado por las familias aristocráticas de Buenos Aires, hasta que la epidemia de la fiebre amarilla de 1871, los obligo a mudarse al norte. Fue entonces que estas familias propietarias de las casonas de San Telmo, comenzaron a alquilarlas a los inmigrantes trabajadores. Junto con el cercano Monserrat fue el barrio más negrode Buenos Aires, llamándose “Barrio Sur“, en oposición al “Barrio Norte” de San Nicolás. Todavía pueden escucharse ritmos afro-rioplatenses como elcandombe en sus calles.
San Telmo es una de las zonas mejor conservadas dentro de la siempre cambiante Buenos Aires, y se caracteriza por sus caserones coloniales y sus calles, muchas de las cuales aún están empedradas conadoquines. Entre las muchas atracciones que se pueden visitar en este barrio, se encuentran numerosas iglesias antiguas (como la de San Pedro Telmo), museos, tiendas de antigüedades y una feria semipermanente de antigüedades Feria de San Telmo en la plaza principal, Plaza Dorrego.
También se realizan actividades relacionadas con el tango y el Candombe, destinadas tanto a los habitantes locales como a los numerosos turistas que visitan la zona.
Los sábados por la tarde y los domingos durante todo el día, la calle Defensa se convierte en paseo peatonal donde se disfruta de artistas callejeros, titiriteros, magos y estatuas vivientes.
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Una Casona italiana de mas de 100 años, ubicada en el histórico barrio de San Telmo, fue restaurada enteramente, combinando lo moderno y lo antiguo, respetando siempre las líneas originales. La arquitecta Silvia Paduano de Gomez recibe innumerables felicitaciones por el trabajo realizado.
Posee un patio cubierto con una linda vegetación de cuidados detalles, sillas y mesas apostadas frente a una fuente de los deseos, enredaderas que caen desde los balcones, y el silencio interminable se quiebra por el sonido de agua. Frases tiradas en medio de un suspiro dijeron: “Este lugar es un refugio en medio de la ciudad” o “tiene magia este patio, es increíble, me siento vivo”.
La terraza es el espacio de ocio del verano por excelencia, reposeras, sillas, living, candelabros plantas y luces hacen del solarium una magnifica locación publicitaria.
También contamos con un Duplex Loft Balcony, que es nuestra unidad mas grande y destacada de 70m2 con vista a la calle y el típico balcón de las casas antiguas de San Telmo. La mezcla de lo moderno y antiguo se hace mas visible dentro del Duplex al destacar la conservación de los elementos nobles de las antiguas construcciones.
Tanto para cine, televisión, gráfica o pequeños eventos, nuestros espacios están pensado para lucir en las producciones que buscan espacios de carácter y personalidad santelmiana.
Mas información: info@rentinsantelmo.com.ar
Coordinar Visitas al 011-15-3218-0810 (Lic. Mariano Solis)
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En nuestro histórico barrio de San Telmo, atesoramos muchas reliquias que son fruto de un pueblo que disfruta de su grandioso pasado. Muestra de lo dicho, es el Museo Nacional del Traje.
Este museo está dedicado a guardar testimonio y recrear el sugestivo mundo de la moda, el lenguaje del traje y sus accesorios y la vinculación del vestido con el arte y su contexto social, poniendo particular acento en nuestro país.
Nuestra segunda piel, el traje y sus accesorios, forman parte de la cultura y son un testimonio de la forma de ser y de pensar de una sociedad, es decir, fiel reflejo del tiempo que nos toca vivir.
El Museo custodia una importante y variada colección, que abarca desde fines del siglo XVIII hasta nuestros días. Son alrededor de 8.500 valiosas piezas que reflejan el espíritu de creadores y diseñadores y la calidez de las artesanías y artes aplicadas.
La mayor parte ha pasado a integrar el Patrimonio Nacional gracias a generosas donaciones del público, que se espera continúen llegando.
Es este un museo en continuo crecimiento, siendo enormes sus posibilidades de expansión. Por esto, los objetos expuestos en sus salas, se renuevan periódicamente con el doble propósito de mantener el interés del visitante y de preservar el material expuesto.
En la sociedad actual, los Museos actúan como un puente que une el pasado con los vertiginosos cambios y conflictos del presente, trasladando éste hacia el futuro.
En particular, la colección de este Museo se enmarca en el panorama sociocultural de la Argentina, y en especial de la ciudad de Buenos Aires e ilustra las modas, usos y costumbres desde fines del siglo XVIII hasta nuestros días.
El Museo está abierto a todo público, a escuelas primarias, secundarias, docentes y estudiantes de diseño de indumentaria, vestuaristas e investigadores, turistas y otros grupos organizados como ser Cámaras, Instituciones y otros Museos del país y del exterior.
Museo Nacional de la Historia del Traje
Chile 832 – C1098AAR - Ciudad Autónoma de Buenos Aires - República Argentina
Tel-Fax: (5411)4343-8427
Horarios : Enero a Diciembre: Martes a Domingos de 15 a 19hs. Lunes cerrado. Entrada Gratuita
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Fully equipped cottage for 6 persons, 3 rooms (two single beds and 1 with sommier bed), kitchen with refrigerator with freezer, microwave, toaster, kitchen utensils, dining room, living room, bathroom with tub, fireplace, salamander heaters, ceiling fans in all environments, screens on windows and doors, tv, dvd, cd player, movies, clothing and shelter, towels, deck
30mts2 discovered, 20mts2 covered deck, barbecue, 100mts2 barbecue with table and table, outdoor furniture, Enlightened self-Pier, 1600mts2 park in front of 40mts over the river, excellent view.
Has emergency medical service.
Daily boat service store collection waste every 3 days
No pets
The Tigre Fluvial Station Cia. Jilguero (4749-0987) or Interisleña (4749-0900), until Angostura and Espera, it is between 35 and 40 minute journey, we have ties to boat up to 7 meters in length, available in the optional form transfers from Tigre to the cottage.
parking include.
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In its beginnings, the quarter was inhabited by the wealthiest families of Buenos Aires until 1871′s Yellow Fever epidemic forced them to move North. With the passing of time, San Telma’s appearance changed and it became a sightseeing must’ in which old time’s valuable architecture can be appreciated. Among the interest spots you’ll find the Orthodox Russian Church (1904), La Defensa” Alley (typical eighteenth century large house that recreates the Colonial Buenos Aires) and Colonel Manuel Dorrego Square (every Sunday from 10 a. m. to 5 p. m. there’s an antiques fair), where you can spend some time at a coffee shop, tango or jazz dance clubs. The virtue of San Telmo neighborhood lies on those interesting places one gets to know while walking, while going through stone pavement and narrow streets that surround colonial buildings, many of which act as antique dealers and ateliers. If you want to feel something different, it’s worth the visit
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